J. I. CASE COMPANY, LA PRIMERA EMPRESA EN FABRICAR UNA MÁQUINA A VAPOR PARA USO AGRÍCOLA

En 1842 un joven de 23 años iniciaba el capítulo que cambiaría el rumbo de la historia de la industrialización de máquinas agrícolas en el mundo. Fue en la pequeña y próspera ciudad de Rochester, en el estado norteamericano de Wisconsin, donde Jerome Increase Case (1819-1891) fundó la J. I. Case Company, la primera empresa en fabricar una máquina a vapor para uso agrícola. En poco tiempo, se convertiría en una de las mayores empresas de maquinaria agrícola y de construcción del mundo.

El espíritu empresarial
Desde pequeño, Jerome ya mostraba interés por las máquinas. Con 16 años vio la presentación de una trilladora y quedó impresionado con el desempeño de la máquina. A partir de 1836, Jerome comenzó a importar la máquina y a ofrecer servicios tercerizados a los productores de las regiones vecinas. Nacía del espíritu emprendedor de la familia Case y el embrión de la máquina que revolucionó el campo. Después de cinco temporadas, Jerome consiguió que la máquina sea aún más productiva: además de trillar, pasó a separar los granos. Decenas de granjeros escépticos quedaron eufóricos con la primera demostración del trillador-separador de la J. I. Case Company, en la primavera de 1844.
 
Éxito
El éxito y la voluntad de desarrollar nuevas máquinas llevaron a Jerome a mudar su negocio a la ciudad de Racine, donde obtuvo permiso para producir energía eléctrica a partir del Río Root. De esta manera, consiguió llegar a fabricar 100 trilladoras al año. En 1869 Case cobró mayor protagonismo en la mecanización de la agricultura al fabricar su primer motor a vapor, que entregaba una fuerza de ocho caballos. En 1878 la empresa lanzaría un motor para tracción a vapor y, seis años más tarde, presentaría la primera máquina agrícola autopropulsada.
 
Expansión
Aún después de haber impulsado el traslado hacia el oeste y de trabajar al lado de los granjeros para consolidar a la agricultura como principal actividad económica de los Estados Unidos, Jerome Case tuvo suficiente salud como para participar de la expansión de su empresa hacia Europa, Oceanía y América del Sur. En 1890, Buenos Aires recibió la primera filial de la Case Corporation en América Latina.
 
Pionero
La visión de Jerome fue incorporada a la empresa. Todos los presidentes que lo sucedieron mantuvieron esa actitud que hizo de Case IH una participante activa de los hechos más importantes de la historia del desarrollo de la maquinaria agrícola. Ejemplos de esto fueron los primeros tractores propulsados a gasolina, fabricados en el inicio del siglo XX, y la formación de una red de concesionarios, reflejo de la preocupación de la empresa por la rápida atención al cliente y soporte del producto.